El Ministerio de las Almas Perdidas

Crónica de Machine Head, Madrid, La Riviera 16-Noviembre-2011

Creo que no soy la persona más indicada para realizar la crónica del concierto de Machine Head porque, ante todo, creo en las crónicas objetivas, y un seguidor nato de una banda jamás podrá hacer una crónica verdaderamente “crítica”. Aún así, mi conocimiento del ámbito en el que me muevo me ha impulsado a intentar, por lo menos, ser lo más políticamente correcto cuando de Machine Head se trata.
De la prepotencia, a la humildad. De querer ser “dioses”, pero trabajando desde la humildad día a día para conseguirlo.

Soy de los que piensa que un directo de Machine Head es de esas cosas que hay que ver por lo menos una vez en la vida. Sí, podemos encontrarnos gente que “odia” el estilo, que no entiende el mismo, y que considera ruido lo que otros consideramos arte. Efectivamente: un buen amante de la música, valora sea el estilo que sea, lo que es bueno o malo.

Encontrándose en mi top 3 desde hace más de una década, el concierto de anoche era mi quinta vez delante de estos putos amos del metal: llamémoslo como queramos: trash, hard… ¡me da igual! El metal es metal, ¡sin MÁS!.

¡Y sí! ¡Son los putos amos del metal! No hay más. ¿Sigo con la crónica? ¿No haría falta no? Pero sí, ¡qué leches! Para eso estamos aquí, para intentar dar un paseo por lo que ayer se vivió en La Riviera.

A diferencia de conciertos anteriores la normativa de “volumen” de la comunidad se la pasaron por el forro. ¡Como debe ser en un concierto! Ya está bien de ir a conciertos donde la música parezca de fondo. Un concierto tiene que absorberte.

Llegamos a mitad de DevilDriver. Metal sin más. En segunda división. Buenos para amenizar unos minis mientras esperas a Robb Flyin.


Teloneros buenos.

Los siguientes en aparecer, y perdónenme si alguien se siente ofendido, fueron los, digamos, “Justin Bieber” del metal. Es la denominación que encontramos para Bring Me the Horizon. Unos chavalines aparentemente “adolescentes” que aparecieron con camisa y ¡pegando gritos!. Lo que pega en EEUU siempre que tengas una promoción cojonuda y que mueva masas. Pero vamos, si hubiera habido un telón para no verles, y solo escucharles, podría haberlos incluso clasificado de “aceptables”. No fue así y fue un continuo: ¡WTF is happening here!.

Debe ser que nos hacemos mayores.

Sin más, unos minis más y unas risas para acrecentar las ganas para ver aparecer a Machine Head.

Con el setlist bajo el brazo, no esperábamos grandes sorpresas. Después de tantos conciertos de Machine Head no esperas sorpresas, ¡lo conoces todo! ¡lo has visto todo! Es de esos conciertos única y exclusivamente para disfrutar.

No llevan fuegos artificiales, ni gongos, ni máscaras para dar la nota. Incluso Robb podría pasar hoy en día por el colega que pide en mi iglesia. ¡No esperas eso! ¡Esperas música! ¡Metal!  A Machine ‘Fucking’ Head.

Y así fue. Una Riviera a reventar a las ordenes de Flynn. Sin más. ¡No hay más! Apabullante directo que dejó nuevamente huella en la capital.


Nos dieron un paseo por todos los discos haciendo especial hincapié en Unto The Locust, su último trabajo, y el cual tiene distintas opiniones: los que piensan que ha sido un paso hacia atrás, y los que pensamos que continua su creciente evolución hacia el Olimpo.

No hubo descanso. No hicieron  su paseo habitual por las canciones “para enamorarse”: bajaron el listón con Darkness Within, y volvieron a subir. Comenzaron con la uno y dos de su último trabajo, dando paso a continuación a Imperium. Pero, ¿qué leches? Temazo tras temazo, sin descanso. Cheers fuckers Cheers”. La experiencia se nota, y es una de las cosas que vas viendo gira tras gira. No, no son unos jovenzuelos, pero siguen aprendiendo, y cada día tienen un directo más espectacular. Sólo música, juego de luces impresionante, unos solos que quitan el hipo, y una voz que no titubea.


Algunos problemas con los micros es lo único que podemos criticar. Un doble bombo que consigue que te quedes petrificado mirando a Dave McLain: es impresionante ver esos brazos, ver a ese tío en la batería es increíble. Bajo en segundo plano, como viene siendo habitual, y un Phil Demmel que ha suplido con categoría la marcha de Ahrue a Ill Niño.


Dos horas. Sí señores, despidiendo su actuación con Halo.. y cómo no, el colofón de todos sus conciertos, Davidian, una obra de arte: mítica en cualquier colección.

Machine Head, 16 de Noviembre. La Riviera. Madrid

(http://www.wmusik.com)

(Videos by Churchill)

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Una respuesta

  1. Pilar

    Indudablemente y como tú vaticinabas disfruté de lo lindo de ellos y por supuesto con vosotros, volvería a repetir, de hecho, lo voy a hacer pronto …

    abril 30, 2012 en 3:22 pm

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