El Ministerio de las Almas Perdidas

Crónica de Pain of Salvation, Sala Caracol 20-Febrero-2012

Fotos, vídeos y textos por Churchill.

Cuando el futuro de su primera gira como cabeceras de cartel se antojaba una incógnita preocupante tras la convulsa renovación de sus miembros, los suecos se revindicaron de forma espectacular. Despejaron las dudas de la manera más majestuosa posible y nos regalaron un concierto colosal, indescriptible…

Lo de Pain of Salvation se asemeja a los dogmas de fe. Muertos y resucitados, una vez más, se han reinventado a sí mismos. Si antes lo hacían, disco tras disco, ofreciéndonos trabajos eclécticos y sorpresivos hasta para los fans más acérrimos, ahora lo han hecho con los componentes de la banda, tras la tocata y fuga de la mayoría de sus miembros. Y es que POS es Daniel Gildenlöw, genio y figura. Un músico y compositor superlativo cuya presencia decomisa las miradas sobre el escenario y el carisma hipnótico del que se sabe especial. Y POS es una banda muy especial.

La Caracol llenó con unas 500 personas para un concierto cálido, hermoso e íntimo, de los que uno recuerda siempre con cierta nostalgia. Arrancó con los teloneros alemanes Cryptex, una banda singular de folk-prog muy entregada, dispuesta a arrancar sonrisas y a ganarse a la gente. Su cantante y líder, ataviado con falda escocesa, me recordó al irreverente cantante de The Commitments, aquella película de Alan Parker de 1991. Una banda sin duda curiosa.

Poco nos hicieron esperar los Pain of Salvation para salir al escenario con un sonido cristalino y la cálida y embriagadora voz de Daniel con “Softly She Cries” de su último disco, que enlazó con una conmovedora “Ashes”. Tocó el turno a “Linoleum” y, para entonces, ya pudimos comprobar que la banda estaba perfectamente conjuntada como si hubiesen estado tocando juntos toda la vida y, es más, la entrega escénica era enérgica, contagiosa y llena de actitud/aptitud por parte de todos sus miembros. Gildenlöw saltaba frenético sobre sus pies descalzos y un desconocido Ragnar ZSolberg nos sorprendía como nuevo co-cantante y guitarrista sin cometer errores, dispuesto a hacernos olvidar al imponente Johan Hallgren que acompañó a Daniel en la aventura de POS durante trece años. Las canciones setenteras de la saga Road Salt ganan una barbaridad en directo, principalmente gracias a la elegancia con que las canta el propio Gildenlöw e, instintivamente, en ese momento ya supimos que estábamos ante un concierto que no íbamos a olvidar fácilmente.

Con la melancólica “1979” nos arrancaron el primer “oooh” y el curioso cosquilleo en la boca del estómago que alcanzó el auténtico vértigo cuando llegaron los temas más antiguos de la banda, “Chain Sling”, “Ending Theme”, “The Perfect Element” y una emotiva “Kingdom of Loss” en la que Daniel delegó las labores de guitarra a Ragnar para entregarse al tema de una manera magistral, al alcance de muy pocos frontman. El tema se fue desgranando con mesura y suavidad, subiendo la intensidad hasta acabar en un verdadero orgasmo y, pese a lo manida de la expresión, juro que vi caras en la sala que parecían salidas del bacanal de su vida.

Después de eso “No Way” y “Enter Rain” no hizo más que aplacar las convulsiones del momentazo vivido, tras las cuales se fueron escasos minutos antes de volver de nuevo al escenario.

“The Physics Of Gridlock” contribuía a presentar sus nuevos derroteros neo-progresivos de la banda en la que acaba susurrando aquello de:

“…Vous voyez tout en moi.

Vous voyez un dieu.

Je me vois en toi.

Dans chaque lieu.

Je vous donne cette croix.

Je vous donne cette fleur.”

que encandiló hipnóticamente a todo el mundo. Tras la, tal vez excesivamente larga Physics, se despedirían con el momento más emotivo de la noche y una de las más grandes canciones que han compuesto POS. Fue sonar “Sisters” y todos, sin excepción, quedamos embelesados, hechizados, maravillados, absolutamente cautivados por la inmensa interpretación de la banda. Una banda cualquiera suele dejar los grandes cañonazos de su repertorio para darse el baño de gratitud y hasta en eso POS son distintos. Ellos nos regalan un tema pausado, lento, una canción sencillamente genial.

En definitiva, un conmovedor show lleno de emoción y entrega, sin poses ni parafernalia. Sólo cinco músicos implicados al 100% en los que los nuevos miembros están a la altura de una gira tan importante para el grupo como esta. Leo, como siempre impecable a los bombos, Gustaf Hielm sorprendía por su movilidad, el teclista “emo”, Daniel Karlsson haciendo un trabajo muy efectista y la gran sorpresa, Ragnar ZSolberg, compenetrándose perfectamente a las voces y las guitarras con su “jefe”. El único “pero” del show (y de sus últimas giras) es que Gildenlöw haya defenestrado de su set temas tan superlativos como “Undertow”, “Idioglossia”,“Iter Impius”, “Second Love” o “Where It Hurts” en favor de otras canciones que, sinceramente, son muy inferiores a éstas como por ejemplo “Enter Rain”, “No Way” o, incluso “The Physics Of Gridlock”. Un lujo que muy poquitas bandas se pueden permitir.

Churchill.

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Una respuesta

  1. Marce

    No se me ocurre mejor ocasión que estos vides del maravilloso concierto de los POS para estrenar este blog que promete, y mucho…menos mal que mis sabios consejos se ven reflejados al fin en algo práctico, bonito e instructivo.

    No te desanimes en el esfuerzo que tus seguidores terminaremos siendo legión

    febrero 22, 2012 en 10:44 pm

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