El Ministerio de las Almas Perdidas

Crónica Judas Priest – Blind Guardian – UDO, Palacio Vistalegre, 15-Mayo-2012

Fotos, vídeos y textos por Churchill.

15 de mayo, noche mágica en Madrid. Primer aniversario del movimiento 15M y San Isidro, patrón de la ciudad y responsable de algunos milagros en la capital en la edad media. En la época actual los milagros han quedado relegados a lo cotidiano y, en los tiempos que corren, al imaginario colectivo que bastante tiene con reproducirlos a fin de mes. Algunas veces, solo algunas, tenemos ocasión de vivificar esa sonrisa adolescente que, por una razón u otra, hemos desterrado. Y en eso, amigos míos, quienes obraron el milagro fueron otro tipo de dioses.

Después de alguno de los últimos conciertos de Judas Priest, confieso que pensé que la decisión que habían tomado de retirarse era la única opción lógica para conservar la dignidad. La voz y el estado físico de Halford se encontraban terriblemente deteriorados en los conciertos de Kobetasonik de hace unos pocos años. Y es que 40 años no pasan en balde. Pero increíblemente repuntaron de nuevo en lo que, teóricamente, era su gira de despedida y lo que vivimos el pasado martes fue sencillamente un colofón apoteósico.

El arranque de la noche lo hizo UDO, e inevitablemente, vinieron a la mente las comparaciones con Accept. El pequeño teutón no hizo nada por evitarlo ya que basó su setlist en las canciones más emblemáticas de su ex-grupo, probablemente influenciado por la entidad de los cabezas de cartel. La banda de Udo Dirkschneider empezó su show con “Rev-Raptor” con sonido más o menos aceptable y un sonrojante juego de luces amarillas, que daba la impresión de que estaban tocando bajo las farolas de un parque… es lo que tiene el juego de los teloneros y los cabeza de cartel.

Aun así ofrecieron un concierto sobrio, con un Udo cantando increíblemente como si no hubiesen pasado los años y una banda con sus justos alardes. Primero descargaron las canciones de su banda homónima y “Animal House” y “Man and Machine” sonaron apabullantes para rematar con la batería de clásicos made in Accept: “Princess of the Dawn”, “Metal Heart”, “Balls to the Wall” y “Fast a Shark”, con la única voz incomparable que es capaz de cantarlas pero sin el feeling que únicamente puede imprimir Wolf Hoffman.

El sino de Blind Guardian es digno de replantearse. Fueron una banda que creció de forma desmesurada ofreciendo trabajos mayúsculos durante sus primeros diez años, convirtiéndose en la vanguardia de un estilo que atraía legiones. Pero luego se empeñaron en componer temas farragosos de calidad indiscutible pero que les apartó de la épica tan sugestiva que les hizo famosos. Y quizá ahí perdieron una oportunidad única de convertirse en una banda de primerísima línea al alcance de muy pocas. A pesar de ello tienen un caché indiscutible para realizar giras como cabeceras de cartel. Los bardos aparecieron en escena con un telón de fondo y, nuevamente un juego de luces irrisorio que deslució su show. El sonido que empezó defectuoso, para mejorar hacia la mitad de su espectáculo, no ayudó en el arranque de una “Sacred Words” que dejaba demasiado fría a la audiencia, hasta que cayeron las soberbias “Welcome to Dying” y “Nightfall”. La grata sorpresa fue “Somewhere Far Beyond” que sonó maravillosa y “Valhalla” bastó para hacer corear a todo el Vistalegre consiguiendo hacer reaccionar al público.

“Imaginations from the Other Side”, la celebrada “The Bard Song” y “Mirror, Mirror” cerraron una actuación muy correcta de una banda que quizá merezca más.

Creo sinceramente que nadie esperaba lo que íbamos a presenciar. Y es que, como dije, los Defenders of the Faith, iban a darnos mucho más de lo que nuestra emoción estaba dispuesta a aguantar. Conjuraron la máquina del tiempo y Judas, esa noche, fueron la banda mayúscula de hace veinte años. Cayó el telón —literalmente— y “Rapid Fire” atronó feroz para llevarnos a su canción alegato “Metal Gods” entre fuegos, luces y un sonido realmente espectacular.

Aquello era cuero, cadenas, actitud, unos intérpretes rejuvenecidos y riffs que se meten entre las uñas y acaban aleteando bajo la piel. Al grito de The Priest is back desgranaron “Heading Out to the Highway” y una “Judas Rising” con un Halford pletórico. Pero fue con el clásico “Victim of Changes” donde demostró su poder vocal junto a una banda a la que la incorporación de Richie Faulkner ha dado empaque visual, testosterona escénica y dinamismo. La pantalla del fondo mostraba los trabajos de la banda repasando toda la era Halford. Con “Prophecy” sacó la túnica de sacerdote y la mitra-tridente, para seguir con “Night Crawler” y una celebradísima “Turbo Lover” sencillamente genial. Las intensas “Beyond the Realms of Death” y “Blood Red Skies” pusieron el toque negro. Luego, el GRAN Rob Haldford demostró una vez más la autenticidad del que hizo de su actitud una profesión y la paseó por el mundo hablando del momento tan difícil que está pasando España, alentando la lucha social de nuestro país y un guiño al 15M, mientras recordaba la situación en 1980 de Gran Bretaña que les hizo componer ese himno que todos conocemos como “Breaking the Law”, ahora más vigente que nunca. Y así lo hizo partícipe a la audiencia, que cantó la canción enterita. Tras un dignísimo “Painkiller” llegó la exquisita “Electric Eye”.

Y con “Hell Bent for Leather”, subido en la Harley, todos tuvimos claro ese día de San Isidro en Madrid, que nadie fue tan castizo, chulo y auténtico como Rob Haldford. Un chulapo vestido de cuero a ritmo de Heavy Metal que habría de reescribir su estética y sus arquetipos más imperecederos. “Living After Midnight” habría de poner final a un show apoteósico de dos horas y cuarto en que no faltaron “You´ve Got Another Thing Comin´”, “Diamond and Rust” y otros grandes clásicos.

Aún está por ver que realmente se retiren al final de esta gira pero, sin lugar a dudas, han puesto un colofón digno de los más grandes entre los grandes. Y eso de por sí, ya es un milagro en los tiempos que corren.

Churchill.

(Texto, foto y videos)

PD:  Mis disculpas al chico de delante de mí… le dí la noche cuando grababa alguna de las canciones.

PD2: Es justo reconocer los esfuerzos de la organización del Vistalegre para mejorar el sonido con los paneles acústicos que ya vimos con Dream Theater. La Cubierta de Leganés podría tomar nota.

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