El Ministerio de las Almas Perdidas

Jason Becker, la llama perpetua.

Jason Becker

Jason Becker tal vez no sea un nombre que suene a la mayoría de la gente que habitúa el género, pese a ser un enorme músico y compositor. Son las jugarretas de la memoria, o de la Historia que la escriben aquellos que obviaron nombres que merecían haberse cincelado sobre muros de leyenda. Es muy poca la gente que conoce la dimensión real de gente como Nikola Tesla, Wilhelm Reich o muchos otros genios olvidados. El caso de Jason es extensible al metal en general y al mundo de la guitarra en particular. Y, por encima de todo eso, es sobre todo un ejemplo de espíritu y superación.

Jason Eli Becker nació hace 42 años en Richmond, California, en el seno de una familia de  guitarristas. Su padre y su tío lo eran, por lo que él no pudo ser menos, influenciado por Clapton, Brian May, Hendrix, Van Halen y Malmsteen. Aprendió a tocar de forma autodidacta al traspasar, siendo aún un niño, las capacidades de su tío y su padre. “Escuchaba canciones de Yngwie Malmsteen en sus conciertos o una obra de Stravinski y luego tocaba esas mismas canciones de oído en mi guitarra, los fallos que cometía al tocarlas de oído hicieron que desarrollase mis propias frases” explicaba el propio Jason en el vídeo “The legendary guitar of Jason Becker”. Absorbía todo tipo de música para crear un propio estilo que bebía de todos ellos. A la edad de 16 años el productor Mike

Varney (antiguo dueño de Roadrunner y descubridor de gente como Eric Johnson, Tony MacAlpine, Paul Gilbert, Greg Howe…) le presentó a Marty Friedman y lanzaron uno de los discos más impactantes del panorama guitarrístico, bajo el nombre de Cacophony. Lejos del cultismo griego del nombre de la banda, el disco “Speed Metal Symphony” era una maravilla neo-clásica: elegante, preciosista y de una calidad técnica apabullante por parte de los dos guitarristas. Ambos contribuyeron con sus influencias en fraseos doblados, sweet-picking, arpegios y melodías duales que se acercaba a la sinfonía que prometía el título. Marty Friedman aportaba las escalas orientales exóticas, mientras que Becker lo hacía con las neoclásicas consiguiendo una mezcolanza insólitamente brillante. Era un verdadero Opus clásico para guitarra eléctrica y orquesta con reminiscencias speed, lleno de dobles guitarras y solos barrocos orientalizados, alejado de los estándares del Heavy clásico. Jason Becker se había convertido en un guitar hero públicamente reconocido con 17 años.

Cacophony vería un disco más antes de disolverse titulado “Go Off!” y la reputación de ambos guitarristas no pasó desapercibida en el panorama musical. Marty Friedman fue reclutado por Dave Mustaine para irse a Megadeth y Jason hizo lo propio en la banda de David Lee Roth, ex vocalista de Van Halen, para sustituir nada menos que a Steve Vai.

Ese mismo año grabó el primero de sus discos en solitario, “Perpetual Burn”, ratificando su estatus técnico.

En 1990 es elegido el mejor guitarrista del año por los lectores de Guitar Magazine.

La vida de Jason Becker era todo lo perfecta que podría desear un chico de 19 años hasta que, un año después, ésta le golpeó de manera cruel e inimaginable. En 1989, un hormigueo inquietante en la pierna le llevó a acudir a un hospital donde le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ALS), una enfermedad que atrofia todos los músculos del cuerpo hasta la muerte. Durante la gira con David Lee Roth empieza a perder la movilidad; primero las piernas, más tarde uno de los brazos hasta el momento fatídico en que se ve imposibilitado para sujetar la guitarra. Jason, ya postrado en una silla de ruedas, continuó componiendo en un teclado primero con las dos manos, luego con una, hasta que la enfermedad le paralizó por completo.

Actualmente sigue trabajando con un programa informático que le permite comunicarse y seguir trabajando mediante el movimiento de sus ojos. En 1996 compuso el primero de sus tres discos, “Perspective”, ayudándose de dicho sistema informático. Las guitarras fueron interpretadas por su amigo Michael Lee Firkins.

Los doctores le dieron tres años de vida. Él ha conseguido sobrevivir más de 20 años y aún reside en su California natal con su familia.

Los documentales “The legendary guitar of Jason Becker” y el reciente “Jason Becker: Not Dead Yet” cuentan su historia.

Trailer de “Jason Becker: Not Dead Yet”.

A finales de junio verá la luz un CD en directo de homenaje a Jason donde participan guitarristas como Guthrie, Stu Hamm, Kiko Loureiro o Marco Sfogli, entre otros.

La vida acaba siendo ingrata con quienes la aman.

Churchill.

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Una respuesta

  1. Marce

    Excelente post master. Es probable…no, es seguro que a pesar de que le diagnosticaran pocos años de vida un equipo de médicos profesionales que establecen lo que vas a vivir o morir en función de estadísticas, Jason Becker -al que apenas acado de conocer gracias a tí – siga vivo, y con más ganas de exprimirle el jugo a la vida, por su amor, su pasión por la música, por querer comunicar, transmitir emociones, sensaciones y estados de ánimo. Las enfermedades no matan por sí mismas, mueres cuando pierdes la esperanza de vivir. Y Jason nos enseña que los obstáculos se superan. Grande

    junio 15, 2012 en 10:05 am

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