El Ministerio de las Almas Perdidas

Crítica discos: Manowar – The Lord Of Steel 5,5/10

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Manowar es un grupo que se sustenta a base de una audiencia fidelísima. Tal vez la más devota del mundo. Esto les ha encumbrado a un estatus incomparable que, si bien están muy lejos de sus años dorados, aún tienen el crédito para permitirse cualquier capricho musicalmente hablando. Y ellos lo saben muy bien. Si Gods of War fue un disco de banda sonora, harto letárgico, al menos tenía temas como “Sleipnir” que nos emocionaban y nos hacía olvidar el relleno intrascendente. En esta nueva entrega, mucho me temo que no encontramos esa canción que tarareamos sin querer a puño cerrado y arrebato. Es 100% Manowar, sin duda. A estas alturas nadie espera, ni quiere, que cambien su estilo, pero da la impresión de que la fórmula está pasando por un bache de ideas o, tal vez, una cierta desidia. De hecho nos encontramos ante un trabajo flojo, muy flojo para la entidad de la banda americana.

“The Lord of Steel”, el tema que abre el álbum es un clásico tema inicial de Manowar, muy a lo Louder than Hell, correcto sin más, con un buen riff. “Manowarriors” pretende ser el himno del disco, netamente para levantar a la audiencia, pero queda retratado ante Warriors of the World United, Metal Warriors o Brothers of Metal. Demasiado poco para ser el tema referente del disco. “Born in a Grave” sigue sin mejorar las impresiones iniciales. Con “Righteous Glory” se marcan una balada correcta, pero que adolece del éxtasis que lograban en otros temas similares. “Touch the Sky” recuerda a los temas de sus primeros discos, una base simple y un buen trabajo de guitarra que podía haber dado más de sí. “Black List” es un tema aburrido sin más. La batería de Donny Hamzik suena monótona como si se hubiese compuesto en una caja de ritmos. Aquí se nota especialmente la necesidad de ese acelerón en los temas que enriquecen la marca Manowar y que no encontramos en ninguna de las canciones de esta entrega. “Expendable” es un tema raro para la banda, demasiado estándar, que no aporta nada ni como descarte. “El Gringo” es un tema bastante más correcto, marca de la casa, probablemente de lo mejor del disco. “Annihilation” es una composición de relleno. “Hail, Kill and Die” es una parodia del increíble “Blood of the Kings” de Metal Kings. Pretende ser un recorrido de todos sus discos con un riff clavado a Blood of my Enemies, que se queda en una canción insulsa.

La impresión general es que probablemente estemos ante el disco más flojo de la discografía de los americanos y da la sensación de ser muy insuficiente para una espera de cinco años desde su último LP. Eric Adams, el mejor cantante del género (junto a Rob Haldford), nos deja fríos. Tonos monótonos, falta la rabia y pasión que otras veces nos ponía la piel de gallina con cada grito que se elevaba por encima de los instrumentos como alegato del poder del que hacen gala constantemente. La batería de Hamzik sigue los mismos derroteros como si estuviésemos hablando de un músico de tempos unicordes. Ni siquiera el trabajo de Karl Logan o DiMaio destacan especialmente. The Lord of Steel es un trabajo desganado, poco inspirado, carente de garra y pasión. Tiene el mismo entusiasmo que el lunes de un oficinista: solvente, pero apático. Y ellos no son oficinistas. Son Manowar y se les debe exigir reciprocidad a la honestidad y lealtad que reciben.

Churchill.

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