El Ministerio de las Almas Perdidas

Crónica de SepticFlesh, Fleshgod Apocalypse, Carach Angren, Madrid, sala Arena 8/5/2013

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Una entrada discreta para un cartel apetecible de Death sinfónico orquestal con la expectación de ver a unos SepticFlesh como cabezas de cartel y unos teloneros afines a la banda griega. Pero un miércoles y la cercanía de otros eventos similares menguaron la capacidad de la sala Arena a pesar de un precio de taquilla asequible, al menos en lo
que se refiere al show, porque en cuestión de consumiciones más nos vale exponernos a la deshidratación más extrema que a la sangría que someten a nuestros bolsillos. Abusan, y mucho. Amen del lío de las salas y la pésima organización de algunos promotores de venta de entradas, conseguimos llegar al Arena tras el desparrame general de informaciones erróneas sobre el recinto donde se iba a llevar a cabo el concierto. Esa fue la razón por la que no llegamos a ver a los griegos Descending que abrían el show y Carach Angren ya se encontraban en el escenario. Los holandeses se vieron obligados a desenvolverse en una estrecha parcela del escenario con el rostro maquillado al más puro estilo black metal nórdico. Y black Metal sinfónico fue lo que nos ofrecieron, con detalles interesantes como la inclusión de violines eléctricos y varios pasajes orquestales. Curiosamente actuaron sin bajista, puesto muy inestable en la formación, aunque las deficiencias del sonido ni siquiera hicieron de ese detalle un hecho destacable. Realizaron una actuación muy digna que tuvo su público.

Los siguientes en subir al escenario fueron Fleshgod Apocalypse. El quinteto italiano sorprendió por la contundencia de su show, su ritmo trepidante y su original puesta en escena. Ofrecieron un concierto intenso, que acaparó la atención del público más impasible con un Tommaso Riccardi entregado, acompañado del resto de la banda que no se quedaba atrás. La inclusión del piano en aquella avalancha brutal dejó a más de uno boquiabierto desde el arranque con “The Hypocrisy”. Aclamadísima la furiosa “The Violation” con un Paolo Rossi que se esforzaba a llegar a los tonos más altos de las voces limpias. Y tras la vertiginosa “In Honour of Reason” cerraron con “The Forsaking”, un tema menos salvaje pero penetrante como el que más. Una grata sorpresa y un grupo muy a tener en cuenta en el futuro.

Unos paneles laterales y el logo en la pantalla del fondo anunciaron a los cabeza de cartel. Unos samples (de entre la multitud que usaron/abusaron) revelaron el inicio de “The Vampire from Nazareth”. SepticFlesh tienen un poderoso magnetismo visual, eso es innegable. Seth Siro es un carismático frontman, de poderosa presencia. Teatral, agresivo. Bajo colgado a la altura de la rodilla y actitud solemne tras el pie de micro lovecraftiano que presidía el escenario. Las guitarras imponentes, Christos Antoniou tras unas larguísimas rastas machacaba su hacha y Fotis Bernardo maltrataba los bombos con una contundencia turbadora. En suma: fue un excelente show de una excelente banda, pero con dos pegas. La primera el abuso, ya mencionado, de samples en prácticamente todos sus temas. Sin duda es muy complicado llevar al directo los arreglos orquestales de los griegos, pero un teclista y alguien que se atreviera con las voces limpias podría dotar de un poco más de autenticidad a lo que parece un enlatado. La otra pega, más importante fue la escasa duración de su show. Pocos minutos más extenso que cuando vinieron como teloneros de Amon Amarth, hace un año y medio. Unos cabeceras de cartel con nueve discos a sus espaldas y apenas 70 minutos de actuación es un poco rácano, por emplear una palabra no demasiado gravosa. Aun así, SepticFlesh demostraron su reputación: un espectáculo hipnótico, oscuro, arrollador, un auténtico trance visual. “Communion” y  “A Great Mass of Death” cayeron sobre la sala como verdaderas proclamas.

Una espeluznante “Pyramid God” da rienda suelta a Fotis. “Oceans of Grey” es una película aterradora y “Persepolis” y “Anubis”, el climax. El directo de SepticFlesh es fascinante, tenebroso, con esos arreglos orquestales grandiosos que acaban por impregnarlo todo. Pero con estas tablas bien se les puede exigir un poquito más que 70 minutos.

Textos, fotos y videos by Churchill.

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