El Ministerio de las Almas Perdidas

Crítica de discos: Ne Obliviscaris – “Citadel” 9’2/10

Ne-Obliviscaris-Citadel

El mundo del metal tiene mucho de hábitat marítimo. Un medio inabarcable en el que pululan las más variadas especies y los ejemplares más salvajes y yermos. Cualquier pescador de perlas se expone a encontrarse las mayores basuras vertidas por individuos de escaso moral y talento como la más rara de las perlas. Algunas de ellas resultan rutilantes y luego no lo son tanto y otras recónditas e fulgentes. Lo que tenemos aquí es una de estas últimas: rara y hermosa.

Confieso que estaba especialmente impaciente por tener entre mis manos el nuevo trabajo de Ne Obliviscaris. Una banda que surgió de la tierra de los canguros para ofrecernos “Portal of I”, el debut más impresionante que recuerdo en mucho tiempo. No sólo porque el disco sea una joya de principio a fin, ni porque contenga piezas inolvidables bellamente ejecutadas, no. El mérito de estos seis genios radica en atreverse con una propuesta tan ¿innovadora? como acertada. Cierto es que el océano está cuajado de bandas que ahondan en el Atmospheric Black, Death Progressive, Avant Garde y toques experimentales que, en ocasiones, no aportan mucho más que una amalgama de influencias que no acaban de coagular. Su debut, en mi opinión, es sencillamente el disco que marcó el antes y después de la escena Avant Garde. Por eso no me duelen prendas afirmar que su primer trabajo era casi perfecto, digno de un 9´8 de Churchillpedia y que será una banda que vaya a imponer un estilo revolucionario. Una perla rara, como dije.

Y es que Ne Obliviscaris es otra cosa. Va más allá. Sus pasajes están perfectamente cohesionados, en ocasiones son agonía, muerte, belleza, rabia… y se suceden como lo hacen en la vida: de forma natural. Sus temas forman un ecosistema perfecto, exótico, la sublimación de Dream Theater, Death, Opeth, Ihsahn…. Y con “Citadel” retoman la senda de la imaginación desbordada.

La trilogía “Painters of the Tempest” es una maravilla de 20 minutos donde vuelven a su mezcolanza preñada de atmósferas, growls, blast beat, voces claras y el increíble violín de Tim Charles, mezclándose en revoloteos incesantes, dulcificando su presencia a unas inmisericordes guitarras. “Pyrrhic” retoman el inicio blackened a un ritmo endiablado para intercalar un trabajo instrumental memorable en el ecuador con unas líneas de bajo muy inspiradas. Estos chicos tienen una habilidad pasmosa para realizar pasajes emotivos sin parecer afectados… ¡con un violín desgañitándose en los últimos compases! El final de este tema es uno de los momentos más álgidos de “Citadel”, imposible permanecer impávido. Como clausura otra ópera: “Devour Me, Colossus”, partes I, II y III llena de matices, espacios, contorsiones y transiciones brutales.

Un trabajo que se permite volar, divagar y vagabundear por sus mundos etéreos, intimistas y atroces en muchas ocasiones (aquí sí eché de menos mayor presencia en algunas guitarras, por otro lado bien ejecutadas por el dueto Klavins/Baret), pero que tiene instantes conmovedores.

Estamos ante una banda que va a dar mucho que hablar. Cierto es que el género es para paladares excelsos: difícilmente colmará los apetitos de los amantes de el death/black más implacable, ni lo hará con los que esperen una música netamente melódica o digerible. Indaga más allá de cualquier frontera, rezuma buen gusto y exquisitez y deja con la boca abierta a todo tipo de oyente, son eclépticos y únicos. El “pero” que me surge es la brevedad del disco a pesar de la larga duración de los temas. Pero la propuesta de los australianos es original, coherente y de una calidad asombrosa. Personalmente creo que es ligeramente inferior a “Portal of I”, obra magna como pocas, pero no deja de ser un trabajo superlativo.

Churchill.

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Una respuesta

  1. En Australia se hace muy buena música progresiva que abarca todo el espectro, desde el rock más suave y sutil hasta el metal extremo, con estilos y propuestas muy diferentes a los que se hacen en otras latitudes. Merece mucho la pena entretenerse en indagar dichas propuestas creadas por artistas que en su mayor parte nunca saldrán de allí. Una de ellas es por supuesto Ne Obliviscarias. El año que viene darán el salto y girarán por primera vez en Europa, quien sabe, igual hasta tenemos la suerte de poder disfrutarlos por aquí, su directo promete

    noviembre 5, 2014 en 10:11 am

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