El Ministerio de las Almas Perdidas

Lo mejor del Metal de 2014.

Al hacer una retrospectiva del año que finaliza, muchos discos han marcado el 2014; grandes descubrimientos y algunas decepciones. La mayor parte de los trabajos que voy a citar no se han reflejado en críticas en este humilde blog, principalmente por culpa de ese gran tirano que es el tiempo. Soy de los que opinan que el Metal es un organismo en continuo desarrollo, que muta, que evoluciona (en algunos casos involuciona), pero que rebasa horizontes hacia la perfección y la complejidad que únicamente el jazz y la música clásica puede discutirle. Sus posibilidades son tan amplias como sublimes, por lo que es lógico que la opinión aquí expresada solo sirva para mí mismo. Lo que a mí me puede parecer excelente a otra persona puede parecer insubstancial. Esa singularidad lo hace grande y es que la objetividad es imposible.

Vamos a ello.

En el Progresivo de 2014 destacaron esas dos grandes joyas que nos ofrecieron los australianos Teramaze con “Esoteric Symbolism” y, algo más convencionales, los daneses Anubis Gate con “Horizons”. Dos discazos imprescindibles del género donde la imaginación y la técnica desborda por los cuatro costados.

                   

Bandas ya consolidadas volvieron a la actualidad con grandes trabajos como Insomium, Allegaeon y Septicflesh. Sin llegar a reinventar sus fórmulas, han sabido prolongar su fondo de armario de forma notable. Los de Colorado lanzaron “Elements of the Infinite”, uno de los trabajos técnicos más impresionantes del año (no en vano se les cataloga como Technical Death Metal), con algunos temas soberbios. Septicflesh pasearon la pomposa oscuridad de su exitoso “Titan” por medio mundo. Un disco excelente que, para mi gusto, abusa de las orquestaciones en detrimento de la terrorífica brutalidad que siempre han sabido plasmar los helenos. De Insomnium ya casi todo está dicho. Su “Shadows Of The Dying Sun” ha perpetuado su avasalladora trayectoria de intenso Death Melódico de altísima calidad. Un emocionante trabajo que los consolida como una de las bandas más importantes del género. En los tres casos, notables obras, sin llegar a superar sus cotas más representativas.

       

Unos esperadísimos Cynic regresaron con “Kindly Bent To Free Us”, un disco correcto sin más, donde se echaron en falta los growls y temas con mayor gancho. El segundo trabajo de Crimson Shadows, “Kings Among Men” nos aportó death power de gran factura. Mors Principium Est se soltaron con un espectacular “Dawn Of The 5th Era” demostrando que el éxito de su antecesor no fue casualidad.

Entre las sorpresas están los alemanes Words Of Farewell que con su “The Black Wild Yonder” mostraron un death metal excelso y señorial. El “The Flesh Prevails” de Fallujah sobresalió a pesar de su nefasta producción que maltrató el buen hacer de la banda.

Los escoceses Saor con “Aura” también tuvieron su protagonismo en el Folk Metal. En el Black hubo mucho e intenso: la banda de Tom Gabriel, Triptykon, mítico líder de Celtic Frost, nos ofreció su mantra “Melana Chasmata” que fue acogido de forma entusiasta por crítica y público. Behemoth firmó con “The Satanist” el mejor disco del año en el género más oscuro. Afortunadamente Nergal pareció superar su leucemia y la banda regresó más inspirada que nunca.

En el metal más tradicional Accept volvió a hacerlo: “Blind Rage” nos regaló momentos memorables que encumbran más aún la leyenda teutona. El proyecto Allen-Lande, “The Great Divide”, sin inventar nada nuevo, contribuyeron a ensalzar más aún el talento de los dos grandes vocalistas. Evergrey regresaron a la brecha tras su falso anuncio de disolución con “Hymns For The Broken”; un disco mucho menos oscuro y más melódico (quizá en exceso), pero que contiene grandes temas.

El 2014 también vio el regreso de Slipknot tras la tragedia de Paul Gray con “5 The Gray Chapter” que a pesar de hacerse largo y ser inferior a su antecesor, sí nos brinda momentos de maravillosa violencia sonora. También de Primordial, que se destaparon con un disco sublime, “Where Greater Men Have Fallen” que recogía lo mejor de aquel mítico “To The Nameless Dead” que sorprendió al mundo con esa rabia tribal de las tierras irlandesas. Magnífico disco.

                 

En un aparte está ese indescifrable género que es el Avantgarde (o como uno quiera llamarlo) en el que está, para mí, en el mejor disco del año: el “Citadel” de Ne Obliviscaris. Un trabajo intenso, original y colorista, donde la vida y la muerte se arremolinan en torno a imaginativos arabescos. Un trabajo conmovedor e impresionante que, a pesar de no llegar a las inmensas cotas de su primer trabajo, “Portal of I”, nos regala los momentos más emotivos del año.

Y la cara B de cualquier disco (de antaño, se entiende) son las decepciones. In Flames volvieron a defraudar con un “Siren Charms” que prolonga la caída en barrena de su antecesor. No parece que los suecos hayan superado la ausencia creativa de Jesper Strömblad y los síntomas comienzan a ser preocupantes. Los padres del invento, Judas Priest, regresaron con “Redeemer Of Souls”, que si bien no es un disco malo, tampoco aporta nada nuevo a la banda. Nadie espera un “Painkiller”, ni un “British Steel” pero tal vez deban replantear un vuelco a sus composiciones, o distanciarse de aquellas que no vayan a engrandecer su leyenda. Y, por último, pese a la enconada opinión en mi contra, lo nuevo de Machine Head, “Bloodstone & Diamonds” que empieza de forma esplendida para deshincharse escandalosamente a medida que avanzan los minutos. Tras el cuarto corte se suceden los temas simples y anodinos o innecesariamente largos. Una lástima que los creadores de uno de los discos más impresionantes de los últimos 25 años hagan revivir sus fantasmas de sus años de bandazos y ambiguos coqueteos con el Nu.

              

Y esto ha sido un breve resumen de lo que nos ha deparado el 2014. Pocos los elegidos, muchos los olvidados. Esperaba más del año, en alusión a varias bandas ya consolidadas, pero, una vez más, otras nuevas sorpresas han copado el protagonismo. Me dejo muchísimas sin comentar… Arch Enemy, Overkill (ambas con una reaparición muy notable…), At the Gates, Opeth, Mastodon… pero lo dejaremos para después de los villancicos… ese invento diabólico que deja a Behemoth en inocentes coplillas.

Espero que les haya gustado y nos vemos en el 2015. ¡Feliz año a todos!

Churchill.

PD: No me atrevo a valorar lo último de Pain of Salvation… dejemoslo en inclasificable.

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