El Ministerio de las Almas Perdidas

Crónica de AC/DC, Madrid 02/06/2015

No es necesario ser fanático de los australianos para quedar rendido de forma incondicional al show ofrecido en nuestro país en los últimos días. Y es que las huestes de Angus y compañía tienen totalmente merecida la fama que han atesorado durante décadas. Lo sorprendente del caso es que su espectacularidad escénica no ha mermado pese la longevidad de sus integrantes y los últimos, y convulsos, tiempos que han modificado su seno.  AC/CD son mucho AC/DC y, fanático o no, hay que verlos en directo para apreciar lo mucho que han dado al género. Los afortunados que pudimos verlos (llenos absolutos en todas sus fechas) constatamos que para el eléctrico entusiasmo del buen rock no hay edades que valgan; ratificado por el abanico generacional de la gente que acudía al evento. Generacional y estilístico, todo hay que decirlo. AC/DC aglutina millones de seguidores haciendo lo mismo que han venido haciendo durante 40 años. Ellos no necesitan cambiar, ni nadie se lo pide en lo que sigan ofreciéndonos espectáculos como el que vimos en el Vicente Calderón.

Vintage Trouble fueron los teloneros de esta gira. Una suerte de rock a lo Rolling Stones sesentero/setentero que quizá no sean los teloneros idóneos para su gira europea. De todos es sabido que Europa se decanta por sonidos más crudos y más si eres telonero de unos mastodónticos AC/DC. Pese a ello, la banda derrochó entrega y actitud más allá de lo esperado, sobre todo su vocalista Ty Taylor.


Con un retraso de apenas siete minutos la P.A. atronó la intro con espectaculares imágenes en las pantallas que enloquecieron al personal para avocar en explosiones, fuego y la banda encima de las tablas. Lo único que nos mantenía amarrados a 2015 fue la canción “Rock Or Bust”, porque ver a Angus con su sempiterno traje de colegial rojo, su gorro, sus movimientos espasmódicos y a Brian Johnson de negro absoluto y su legendaria visera, saltando como si fuesen unos debutantes, hizo que pareciéramos haber retrocedido décadas. Las canas son inmisericordes, ¡pero estos tíos parecen haber hecho un pacto con el diablo! Estos “cándidos” sexagenarios tienen la energía que para sí quisieran muchas bandas emergentes con una centésima de aforo. Sin el menor descanso caen “Shoot to Thrill” y “Hell Ain’t a Bad Place to Be” con el estadio entero rugiendo antes de un celebradísimo “Back in Black”. Decir que la medida de la grandeza de una banda basta con 200 millones de copias vendidas sería caer en la superficialidad; su grandeza, más allá de la excelente puesta en escena y pirotecnia, es ver la pleitesía hipnótica que se le rinden sesenta mil almas en cuanto Angus levanta su brazo o muestra sus cuernos. Hasta se le perdonan los tres temas obligados de su última entrega, que fueron lo más flojo de la noche. Tras las arrolladoras “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”, “Thunderstruck”, “High Voltage” y “Rock ‘n’ Roll Train”, llegaron las campanas siniestras de “Hell Bells”, espectacular.

“You Shook Me All Night Long” puso a bailar a todo el mundo y Brian sufrió, pero “T.N.T.” sirvió de contrapunto, con Angus corriendo de lado a lado. ¡Coño, cuando tenga su edad quiero estar como ellos! Una Rosie gigantesca “Whole Lotta Rosie” surgió del escenario con Brian bailoteando a placer antes de un “Let There Be Rock” donde el menor de los Young se sacó sus buenos minutos de solo, derrochando sudor, ganas y revolcándose por el suelo sobre una plataforma elevadora. Espectáculo en toda la extensión de la palabra.

Una breve pausa después “Highway to Hell” hacía enloquecer a todo el estadio sin excepciones. ¿Quién no conoce a estas alturas ese clásico? Y la traca final con la maravillosa “For Those About to Rock (We Salute You)”, …con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino atruena un velero (eisídisí);… lo siento, lo tenía que soltar… Y diez cañones no, pero seis ya bastaron para llevarnos al paroxismo con un final festivo, fuegos artificiales en el cielo madrileño y la sonrisa bobalicona de quien sale satisfecho y feliz.

Estos tíos tienen muy bien ganada su leyenda. Y cada noche lo demuestran.

¡Larga vida a AC/DC!

Videos y texto Churchill.

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