El Ministerio de las Almas Perdidas

Crítica de discos: Cattle Decapitation – “The Anthropocene Extintion” 9.7/10

Tengo que admitir que escojo con pulcritud el tiempo invertido en este blog para escribir las críticas de discos, por eso suelo seleccionar la flor y nata de lo que cae en mis manos, lo que explica que la mayor parte de ellas son buenas o muy buenas (salvo sorpresa mayúscula y negativa de alguna banda consolidada). Así que, quizás, yerre de exclusividad y aparente que todos los trabajos aquí revisados son la hostia y las joyas destacadas, de entre tanto bueno, pasen desapercibidas sin pretenderlo. Esta reflexión quizá me anime a hacer la review de otros discos más “al uso”. (Más que nada para ir frecuentando otros calificativos, que el repertorio de elogios tiene un límite…)

Todo esto viene a colación para resaltar que, muy de vez en cuando, surge algo distinto, arrebatador, sorpresivo, cuasi inmaculado, de entre los millones de propuestas del metal. Suele ser algo excepcional. Hablo de una revelación, una auténtica epifanía. Y señores y señoras estamos ante un verdadero acontecimiento en el mundillo más extremo del género. ¡Alabada la hora que hice caso de las críticas que lo ensalzaban con el más variopinto abanico de aclamaciones y panegíricos! Si Cattle Decapitation, con su anterior trabajo, “Monolith of Inhumanity”, sentaba las bases de un DeathGrind/Brutal Death abrasador de una calidad exquisita, con este “The Anthropocene Extintion” se han salido literalmente. Todo el largo del disco es sencillamente memorable. El mejor disco en lo que llevamos de año, sin lugar a dudas.

Epifanía porque el DeathGrind/ Brutal Death no es el género que más me atraiga, salvando contadas excepciones. Quizá porque innovar con la calidad con que lo hacen estos cuatro californianos en un género tan feroz sea poco menos que un prodigio anómalo. Lamentablemente estamos ante un producto de paladares muy reducido. Hablamos de agresión, aridez y brutalidad llevadas hasta el extremo. Crudeza, violencia y atrocidad sin precedentes pero, inexplicablemente emotivo, intenso, melódico e intrincado. Un disco monstruosamente colosal y superlativo que solo podía salir de cuatro genios de incontestable técnica y talento.

Los de San Diego improperan contra la raza humana con una cólera devastadora, el daño al medio ambiente, genocidio y misantropía en una sublime mezcolanza con aires a Cryptopsy, Cannibal Corpse o Suffocation incorporando detalles Grindcore y Black que incrementan la angustia, en unas canciones escalofriantes en el más amplio sentido del término. “Manufactured Extinct” inicia el exterminio con un juego de voces apabullante con un Travis Ryan rabioso. ¡El tío casi da miedo!Enlaza “The Prophets of Loss” a velocidades de vértigo y un Dave McGraw que prácticamente saca humo de los bombos bajo sus baquetas. “Plagueborne” nos regala un estribillo espeluznante junto al trabajo de Josh Elmore al que hay que poner un altar a su nombre. Nos lleva por senderos oscuros, sofocantes e intensos hasta el erizado absoluto de todo bello corporal.

Cattle no nos dejan respiro, tras la pesada “Clandestine Ways (Krokodil Rot)”, “Circo Inhumanitas” nos vuelve a abandonar en un paraje inhóspito y yermo. El ritmo de los californianos es atroz, y lo sorprendente, tremendamente adictivo. Caen “Mammals in Babylon”, “Mutual Assured Destruction” como un martillo pilón. En “Not Suitable for Life” Travis Ryan hace una exhibición de registros y una entrega encomiable. “Apex Blasphemy” es la más blacker de los Cattle, que ya preparan su golpe de gracia. Un oscuro interludio acústico sirve para echarse a temblar. Temores fundados: “Pacific Grim” irrumpe inmisericorde en un tema cruel, despiadado, penetrante… y conmovedor hasta la lágrima.

Ninguna canción de esta maravilla es de relleno. Su conjunto es una de las demostraciones más excelsas del Metal extremo y eso no se encuentra todos los días. El trabajo de Josh Elmore es hermoso a las seis cuerdas, envolvente, emotivo, técnicamente inapelable. Dave McGraw es atronador y Derek Engemann un complemento de la más alta escuela. Lo de Travis Ryan es pura brutalidad; en cada uno de sus gruñidos infunde escalofríos. ¿Por qué no un 10/10? Queda por ver cómo envejece el disco y eso, sólo lo dirá el tiempo.

En una de las críticas que leí había una comparación muy acertada: este disco es como correr un maratón sin estar preparado, una experiencia destructora y a la vez transformadora; y coincido al 100%.

Damas y caballeros, “The Anthropocene Extintion” huele a clásico. A obra maestra.

Churchill.

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