El Ministerio de las Almas Perdidas

Archivo para febrero, 2016

Crítica de discos: Dream Theater – “The Astonishing” 7’5/10

Enorme la expectación creada por la nueva Opera Rock de los reyes del Progresivo. Expectación porque “The Astonishing” es, probablemente, el trabajo más ambicioso de su carrera. Tras obras maestras incontestables, expandir el género por el orbe y convertirse en referente indiscutible y espejo en el que cualquier banda seria se miraría henchido de orgullo, ya poco les queda por demostrar, salvo rebasar la meta que ellos mismos se han marcado. Y en ello están, tras lanzar este proyecto mastodóntico: ¡¡130 minutos!! de ópera rock situada en un futuro distópico, gobernado por máquinas, dónde la música ha dejado de ser realizada por humanos, hasta que un grupo insurgente decide rebelarse. LaBrie da voz a ocho personajes que recrea una historia de ciencia ficción, desde mi punto de vista, un pelín trasnochada en concepto y artwork (¿soy el único al que le recuerda a un juego de Play?).

¿Concepto y temas cortos concebidos con el ánimo de llegar a un público mayoritario, pese al riesgo que conlleva un trabajo de semejante calado? Puede ser.

Y yendo a lo puramente musical, de nuevo, sentimientos encontrados con el flamante “The Astonishing”. Ya es un clásico que los neoyorquinos reciban tantas adhesiones como desafectos desde hace unos añitos y que arreciaron con la marcha de Portnoy, que aportaba la magia y energía a una banda llena de talentos. ¿Qué tenemos pues en The Astonishing? ¿Un Metropolis pt.III? Ni por asomo. ¿Un popurrí aséptico de greatest hits de DT al estilo de sus últimos trabajos? Tampoco; o al menos no categóricamente. En The Atonishing no vamos a descubrir nuevas facetas de la banda, ni a aseverar que se hayan reinventado. Primero, es un trabajo extensísimo que fluctúa entre las líneas del autoplagio y la de la brillantez a la que nos tienen acostumbrados. Un intento pretencioso de demostrar ser capaces de hacer una obra magna, de épica asombrosa digna a aparecer en la historia y manantial de ríos de tinta. Y esto último lo han conseguido; el resto no, sencillamente. ¿Es por eso un mal disco? Para nada. Es un disco superlativo, pero con defectos (o descuidos) imperdonables cuando se pretende acometer una empresa de este calado. (más…)