El Ministerio de las Almas Perdidas

Crítica de discos: Mistur – “In Memoriam” 8,7/10

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Ante nosotros tenemos la fría Noruega dibujada en un pentagrama. Mistur son una banda de black/folk/Viking/melodic… y una larga serie de etiquetas que, en ocasiones, se antoja arbitrarias, porque lo cierto es que In Memoriam es ante todo un disco sorpresivo, atmosférico, grandilocuente y plagado de contrastes. Segundo trabajo de los noruegos donde se han explayado en cortes que no bajan de los siete minutos. Herederos de Windir y el buen hacer del mejor Folk y Black Pagan de las tierras altas, la banda de Raunehaug se ha despachado con un disco de muchísima calidad, matices y creatividad.

“Downfall” abre fuego con lo que augura un trabajo de guitarras muy inspirado. La voz de Oliver Øien parece querer gritar lamentos y arrasar el alma. “Distant Peak” abrasa como el frío. Puro black con pasajes armónicos y melodías evocadoras netamente escandinavas, pero alejadas del cliché tan manido cuando nos referimos a grupos de dichas latitudes. El estilo de Mistur es innegablemente nórdico, aludiendo a Borknagar, Dimmu Borgir…, pero su pequeño granito es particular y fluido. Sus guitarras son envolventes y conmovedoras y el uso de los teclados Hammond les dota de personalidad.

“Firstborn Son” galopa inmisericorde en un juego de voces, velocidad, y riffs somáticos para presentar un medio tiempo envolvente. Curiosamente los temas largos destacan por su fino estilismo, por su gusto de tempo y épicos fraseos a las seis cuerdas. Mistur suenan genuinos, honestos. Nada parece impostado o artificioso en su propuesta, lo cual es un valor a tener en cuenta en un género como el viking/black ya, de por sí, demasiado remedado. “Matriarchs Lament” continua la estela a lo Enslaved. Sonidos crudos, etéreos, melancólicos, lúgubres a veces, y, de repente, entre la bruma surge una luz. Un rayo de optimismo en la oscuridad: voces limpias y guitarras rutilantes. Curiosa la habilidad de la banda para crear atmósferas dentro de un estilo al que se le exige innovar cada vez más por cuestión de supervivencia. En la quinta pista “The Sight” y última “Tears of Remembrance”, es donde la banda entrega lo mejor de sí. Hablamos de minutajes duración por encima de los 11. Pura épica y honestidad donde los bosques nórdicos se hacen presentes y la escarcha cala en el alma. Stian Bakketeig y André Raunehaug están espléndidos a las guitarras y Espen Bakketeig con su teclado y voces limpias llega a arropar con calidez la rabia de Øien, casi acunándola. Ambos temas tienen momentos superlativos, emotivos, poéticos, de una intensidad fuera de lo común (que una mejor producción habría sacado mejor partido). El último corte es la guinda del trabajo. Intenso, cambiante y con un final glorioso con las guitarras acariciando la nieve. Al estilo de los grandes discos.

Mistur no son intrincados, porque no necesitan serlo. Consiguen en sus temas una emoción y un lirismo nada habitual en una banda de black/viking y todo ello desde una genuina honestidad. Su único “pero” es una mezcla por muy por debajo de lo que el trabajo se merece.

Churchill.

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Una respuesta

  1. Me has picado la curiosidad con esta gente, me pongo a ello de inmediato

    septiembre 8, 2016 en 3:31 pm

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